Tuesday, March 19, 2013

aprendizaje en ciernes


A veces me preguntaba si el amor fuese un paradigma, ella con su sonrisa aparecería en cualquier momento por la calle, y yo como viuda antes de ir a misa, le seguiría con los ojos ávidos en su cabello, en sus facciones, en su sonrisa. Siempre me gustó su sonrisa, se apegaba mucho a un pensamiento que de niño tenía y lo ponía entre mis ilusiones describiendo la paz; una gota de rocío en una madrugada fría en Quito, el cielo haciéndose azul y silencio.

Aunque pasó el tiempo, creo que no lo hizo por mucho, Aún no hay una generación de horas ni de días, solo son breves lapsos de aprendizaje.

En el trayecto conocí muchas personas que me enseñaron a reir, a ocultar, a vociferar, a compadecer, a dar y a recibir, pero ahora sé que estoy listo son muchos años y contando que no me he sentido tan bien como aquel día que la conocí.

Siempre dicen que las historias de amor empiezan mágicamente y son cuentos de hadas, los que creemos en el amor, lo creemos en ese mismo plano. 

Un telón se abre, ella sola camina, uno de los extras de la obra, no deja de encandilarse por su caminar por su gesto, por su gracia.
En la segunda escena, ella mira al cielo, y el con una flor en la mano y con la otra libre toma su mano, aprieta y mira sus ojos; bravísimo, se han enamorado.

La repercusión en este sentido es lo creativo que pueda ser la vida de los dos, lo sincero y mágico, lo solidario lo condescendiente.

Una mañana de esas contenidas en lágrimas desapareció de mi vida, como augurando que nunca mas fuera a aparecer, carcome solo el recuerdo de ese día, da muerte al mas sublime de los suspiros y asesina al corazón con un disparo.

Uno empieza a sentirse solo, consigo mismo, imaginen como sería la cuestión de la tristeza.

Toda una vida enamorado de ella, y su perfume es parte de la tinta de mis palabras, señores, ay de mi, y se los digo con la frente en alto, uno se empapa de la fuerza de quien quiere.

Muchos meses sin saber de ti, mi memoria es vana se vanagloria la confianza y poco a poco, me desmoroné cayendo como tal en el piso frio y consumido de mis pensamientos. El pensamiento a veces nos pone el pié, claro al igual que el corazón, aunque viniendo de los dos (hermanos gemelos) se puede esperar cualquier desliz.

Otra mañana la voz que se hace escrito, vuelve a un estado capaz de tumbar al mayor de los gigantes, otra vez me vuelvo épico y mitológico, pero solo es por añadidura de la magia que se da.
el tiempo se hace pocos minutos, y considerando que hace muchos meses no la he visto, agradezco la bendición de todos los dioses del universo, y me sale una sonrisa de esas que cuando me reflejo en el espejo, toca hacerlo con gafas.

Sé que aun está en la ciudad, que aunque viaje por todo el planeta, estará en la ciudad, que sé que ella siente; aunque no lo crean que mi corazón late.

Siempre pasan cosas adversas o conocimientos difusos como yo los llamo.

Imaginen que reconocí solo por sus escritos, sus palabras rápidas y sonrientes.

Supe que su piel sigue siendo seda y sus ojos brillaban como siempre brillaron.

Aun no sé donde vive ni sé donde está. Sé que me escribió y eso es tangible. Cómo no perseguir un sueño a estas alturas? SI la vida se hizo para amarla para crearla y creerla, para compartirla y sentirla!

Se que me escribió y eso, es tangible.

Muchas historias de amor se dan con el tiempo, la mirada y la sonrisa. 

Un solitario como yo, puede alcanzar la dicha y la felicidad tan solo en 5 minutos y ese tiempo es suficiente para borrar años de soledad.

Se agradece la forma de la vida, el sencillo gesto de la paz, y la algarabía de saber que existe.


Carlos Caluquí Páez