A veces los ratones tienen hambre de sueños, y se van debajo de la cama para ver si la almohada permite que se resbalen algunos y caigan de la cola de los cometas.
Los ratones además saben cuidarte y te cuento que se fueron dentro de tu maleta, por eso si sentias cosquillitas en tu estomago al leer el librito de cuero, eran ellos que asociados, saltaron a tu chompita, para jugar antes de llegar a Berlin.
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