Dos pasos mas alla el bus esperaba mis ojos, al llegar, reflejó en la puerta el sol de las doce, la mujer de la fila primera, me miro y dijo, suba, que el sueño no espera, suba rápido, que las madrigueras, se cierran en cinco.
Subí y partimos al silencio de las madrigueras, con los ratones de la concupiscencia que apresurados, limpiaban sus patas en el payaso de la puerta.
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